Los primeros tatuajes datan de la antigua Grecia y hasta nuestra actualidad son muchos los que se siguen uniendo a esta práctica decorativa pero…

¿Es un tatuaje para toda la vida?

Gracias a los avances de la ciencia, hoy podemos decir que NO.

Si bien, uno de los atractivos de esta práctica es precisamente el hecho de que perduren en el tiempo. No son pocos los que, por diversas razones, deciden borrarlos.

¿Cómo se borran?

Los tatuajes se realizan depositando tinta, mediante una agujas, en la dermis de la piel (segunda capa). Las partículas de tinta penetran en las células y se quedan de forma permanente porque nuestro organismo no es capaz de eliminarlas.

La técnica más efectiva para eliminarlos es el Láser. De todos los existentes el más efectivo es el Láser Q- swicthed YAG. Este láser emite energía en muy breve periodo de tiempo (nanosegundos). La energía se concentra en la diana que queramos sin dañar los tejidos adyacentes.

¿Qué sucede en mi piel?

Esta energía produce que las partículas de tinta se rompan y se conviertan en trocitos más pequeños que nuestro organismo si puede eliminar. Una parte de la tinta además es capaz de atravesar la barrera de la piel y salir al exterior. Por tanto podemos decir que eliminaremos la tinta por dos vías. A través de la propia piel, veremos tras las sesiones como “sudamos” tinta y gracias a nuestro sistema inmune que capta las partículas y las elimina.

¿Cuánto tarda el proceso?

Dependerá del número de sesiones que necesitemos. Entre cada sesión de láser debe pasar al menos un mes.

¿Cuántas sesiones necesitaré?

Depende directamente de:

El tipo de tatuaje: Los tatuajes de aficionados normalmente se hacen con tintas menos inestables que son más fáciles de eliminar. Los profesionales nos llevará algo más de tiempo.

La cantidad y tipo de colores: Los más difíciles de eliminar: amarillos, verdes y blancos. Los más fáciles: negro y azul oscuro.

La antigüedad del mismo: Un tatuaje reciente es más complicado de borrar.

La localización: De menos a más dificultad: cara, cuello, tronco extremidades superiores, extremidades inferiores.

El sistema inmune de la persona: Como bien explicamos antes, el sistema inmune juega un papel crucial a la hora de eliminar las partículas de tinta. Si el sistema inmune falla, no se eliminará tan bien.

Podemos resumir por tanto que los tatuajes MÁS FÁCILES para eliminar serán aquellos realizados por aficionados de colores oscuros, en la zona superior del cuerpo y de bastante antigüedad.

¿Duele?

Si. Los pacientes experimentan dolor en las sesiones, se puede aplicar cremas anestésicas o anestésico inyectado.

¿Se elimina por completo? ¿Cómo quedará la piel?

Muchos son los factores que influyen a la hora de eliminar un tatuaje, por tanto es difícil asegurar 100% que la piel quedará perfecta. Se consigue eliminar un alto porcentaje de la tinta y en muchos casos el resultado es muy satisfactorio. A veces puede quedar un resto de tinta, como un sombreado suave sobre la piel, que llamamos tatuaje fantasma.

Dra. Beatriz Martín